viernes, 10 de septiembre de 2010

Batalla tan dulce

 Una sonrisa se dibujaba cada vez que escuchaba a lo lejos que gritaba mi nombre, inconfundible, gritaba mi nombre de una forma especial, dejando claro que estaba tan ansioso como yo de vernos. Me acercaba a la puerta y sentía que el aire llenaba mis pulmones y que el corazón palpitaba tan fuerte y rápido que parecía un tambor, y esa sensacion de paz, alegría, y saciedad al tener contacto con su mirada, una sensacional que no me alcanzan palabras para describirla, he inmediatamente mi cara se tensaba con una sonrisa de oreja a oreja y la de el hacia lo mismo como si fuera un espejo...

-Hola- nos decíamos como si acabáramos de conocernos y tratáramos de dar la mejor impresión, y para guardar las apariencias saludar como los chavos de hoy, un pequeño choque de manos y enseguida invitarlo a que pasara al interior de la casa, que nos servía de refugio y como guardián de nuestro secreto. una vez cerrada la puerta me abalanzaba a el dándole el abrazo mas fuerte que me surgiera cuidando que pudiera respirar, una vez mas esa sensacion tan bonita llenaba mi ser, era como tenerlo todo y olvidarse de todo, como tener la certeza que en sus brazos y su presencia era lo único que necesitaba para vivir.

 -Te extrañe- intercambiábamos un sin fin de "extraños", y después de un reproche por haber dilatado tanto en llegar, la joya de la corona...
las caras encontraban poco a poco estar frente a frente después de haber explorado cada rincón una de otra con sus respectivas narices, como tratando de encontrar el aroma que los enloquecía y desencadenaba todas las sensaciones, con los ojos cerrados y una vez frente a frente los labios se encontraban en una batalla sin violencia, una batalla tan dulce como la miel fresca, las respiraciones largas y sonoras no se hacían esperar, pero de nuevo al dulzura invadía el momento y las manos comenzaban a jugar su papel de exploradoras en la cara y cabeza del otro, después de luchar un poco para despegarse por fin las miradas se encontraban y era un ir y venir de mensajes que no necesitaban de palabras... y seguir explorando todo lo que mi vista alcanzaba a ver como tratando de serciorarme que no faltara nada.

 Y después ir a mi cuarto y encerrarme con el para estar mas tranquilos, y platicar sin interrupciones, sentir su cuerpo abrazando al mio era una de las sensaciones que mas me gustaba y por eso el tiempo se nos iba rápido.

 Después de haber platicado de tontería y media, la tan dolorosa despedida, una despedida como si se tratara de no volver a vernos otra vez, y sufría pero con la promesa de que pronto nos veríamos de nuevo se calmaba ese dolor. era como un revés del inicio por que empezábamos por el peso y terminabamos con el abrazo. y salir a la calle como si se tratara de unos amigos mas que se visitan, no poder tomarlo de la mano como las parejas normales...

Duele recordar todo lo anterior, pero ahora se que el dolor es la prueba de que una vez sentí y viví todo eso.

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